Posteado por: Puce | 25 de mayo de 2011

Atacama (II)

¿Por dónde íbamos?

Tras una siesta reparadora, nos dirigimos al último tour: El Valle de la Luna. En primer lugar nos detuvimos en la Roca del Coyote. Como curiosidad os contaré que no hay coyotes en Atacama. ¿Por qué se llama así? Ni más ni menos porque la roca recuerda mucho a la que salía en los dibujos del Correcaminos, desde la que se asoma el coyote

Roca del coyote

Mamá, sal de ahí!

El siguiente punto de interés es el Valle de la Muerte, uno de los lugares más silenciosos que he visitado en mi vida. Las vistas, una vez más, impresionantes.

Valle de la Muerte

Valle de la Muerte

Antes de llegar al Valle de la Luna, donde veríamos el atardecer, nuestro guía nos preguntó si teníamos linternas. La respuesta del grupo fue un “No” generalizado, a lo que nos respondió que no pasaba nada, que íbamos a ver unas cuevas y que podría sernos útil. Añadió que no llevásemos bolsos y otras cosas que nos pudiesen entorpecer, pues en algunos lugares se estrechaba bastante el asunto.

Las cuevas en sí pertenecen a la Cordillera de la Sal, y en ellas se pueden apreciar numerosas vetas de selenita y otros minerales transparentes, todo ello muy bonito. Pero volvamos a nuestra experiencia. Lo habíamos dejado en que el guía consideraba “útil” el haber llevado una linterna con nosotros.

A ver, hijo del mal, cuando la oscuridad es absoluta el uso de linterna no es “útil”, es obligatorio… A menos, claro, que hayas bebido agua del Pisuerga o seas Daredevil. Para más inri, tampoco teníamos móviles, pues se habían quedado en nuestros bolsos, “para no entorpecernos”… Al final, luchamos por nuestra vida y encontramos el camino de salida de la cueva a base de flashes de cámara…

Resplandor en la oscuridad

Resplandor en la oscuridad

Cordillera de la Sal

Cordillera de la Sal

Polvorientos tras las cuevas, nos dirigimos a la Gran Duna, en el Valle de la Luna, donde no pudimos ver el atardecer en todo su esplendor porque estaba un poco nublado, y el abanico de colores que toma el valle conforme se va metiendo el sol fue menor de lo habitual.

Anochecer en el Valle de la Luna

Anochecer en el Valle de la Luna

Valle de la Luna

Valle de la Luna

El último día no habíamos contratado ningún tour, así que nos dedicamos a visitar el pueblo, observar las tiendas de artesanía y descansar un poco.

Un pequeño consejo: Si aparte de Atacama, vais a pasar tiempo en Santiago, es fácil encontrar los mismos recuerdos en la capital (bisutería con lapislázuli, minerales, gorros, ponchos, sombreros…), a un precio muchísimo más económico (hasta un tercio del valor de San Pedro), en los puestos de Santa Lucía o Bellavista.

Y hasta aquí la visita al Desierto de Atacama. Simplemente impresionante. Como nota paradójica, pasé mucho más frío que calor en este desierto 😀

Quedaron muchos tours en el tintero, así que no se descarta el regreso. ¿Salar de Uyuni? Quién sabe.

¡Hasta la próxima!

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